Semana Santa: letras de una pasión

Semana Santa es sinónimo de reflexión, compasión, amor y paz con otros e incluso con nosotros mismos. La Semana Santa de este año 2019 empieza el domingo de Ramos, es decir, el 14 de abril y culmina el 21 de ese mismo mes, esto significa, el domingo de Resurrección. Este semanario ha impactado a los ámbitos de escritura y literatura. Por ello, este tiempo recalca los días de lectura, días de procesiones, de fe y menos fe.

Soneto a Jesús crucificado

Conocido por el primer verso “No me mueve, mi Dios, para quererte”, es una de las joyas y lo mejor de la poesía en el Siglo de Oro español. Cabe mencionar que este siglo es un periodo histórico en el cual las artes y letras españolas fueron protagonistas en su renacer. Se dice que su duración fue de 1492 a 1659, es decir, duró más de un siglo.

Pero ¿Qué es un soneto? “Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias.” De esta manera, la Real Academia Española (RAE) da la definición para un soneto. Así pues, este es el “Soneto a Jesús crucificado”.

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Foto: Javier web católico

A pesar de que el soneto anterior es anónimo, se le atribuye a Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia, título que es otorgado por el papa en razón de su reconocimiento como maestros de fe. El “Soneto a Jesús crucificado” cumple los requerimientos que este exige para convertirse en dicha composición poética. En este, se puede apreciar mediante sus versos la profundidad y la gran transpiración por la religiosidad de la que goza su autor.

La Saeta

Fotografía: Zenda

Antonio Machado, fue un poeta español. Nació en Sevilla, España en 1875 y murió en Colliure, Francia en 1939. En palabras de Gerardo Diego, también escritor y poeta español. Machado hablaba en verso y vivía en poesía. Una de las mejores obras de Antonio Machado se denomina “La Saeta”.

¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!

Desde el campo musical “la saeta se denomina a una copla religiosa que se entona en determinadas celebraciones. Estas son habituales en las procesiones que se desarrollan en algunas regiones españolas durante la Semana Santa.” Según lo afirma la RAE en su diccionario. “La Saeta” de Machado fue adaptada como canción perteneciente al cantante catalán Joan Manuel Serrat. Pero la letra y versos son de la autoría de Machado, de esta manera, se convirtió en una pieza representativa de la cultura musical en España.    

Días de perdón, de absolución y reflexión se aproximan para unos. Para otros serán días de vacaciones, sol, brisa, playa y mar. Sin embargo, sea cual sea la intención de esta Semana Santa se puede dar apertura a un espacio dedicado a la literatura, escritura, poemas y poesías. Esa semana para estar en paz consigo mismo y con Cristo se puede desarrollar de una mejor manera gozando del tipo de versos presentados anteriormente. Versos para el alma y el corazón. Versos que resultan ser letras de una pasión.

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